No todas las personas necesitan lo mismo, ni todos los procesos siguen el mismo camino. Por eso, trabajo desde un enfoque integrador, adaptando el proceso a cada persona, pareja o familia y al momento en el que se encuentra.
Durante la terapia no nos quedamos únicamente en lo que está ocurriendo hoy. También buscamos comprender qué puede haber detrás, qué patrones se repiten y cómo nuestra historia y nuestras relaciones pueden estar influyendo en lo que vivimos ahora.
Integro diferentes enfoques y herramientas de la psicología clínica, la terapia sistémica, EMDR, la arteterapia y el coaching, utilizando en cada momento aquello que tenga sentido para el proceso.
Y hay algo que considero esencial: que la terapia sea un espacio cercano, seguro y sin juicios, donde puedas sentirte escuchado y acompañado sin tener que llegar con todo claro.